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CIUDAD DE MÉXICO.- El capo mexicano de las drogas Benjamín Arellano Félix, quien encabezó el cártel de Tijuana, se declaró culpable ayer de los delitos de asociación delictuosa y lavado de dinero, ante una corte federal en San Diego.
Con la declaración, alcanzada mediante un acuerdo que considera una pena máxima de 25 años de prisión, se evita el juicio de uno de los cabecillas más poderosos del narcotráfico en todo el mundo durante la década de los 90.
Los fiscales federales accedieron a que se desechen otros cargos que hubieran podido elevar la pena a siglo y medio en prisión. La sentencia se fijará el 2 de abril próximo.
Se incluiría también una multa máxima de 500 mil dólares por ambos cargos y la confiscación de 100 millones de dólares en bienes obtenidos a través de sus actividades ilícitas.
Arellano Félix, de 58 años, no emitió prácticamente declaraciones durante el procedimiento.
“Fue un acuerdo muy favorable para mi cliente, que enfrentaba una pena máxima de 150 años” de prisión, dijo el abogado defensor de Arellano Félix, Anthony Colombo.
Según éste, el acuerdo se alcanzó antes de que iniciara “un complejo juicio en el que tendrían que participar otros” ex cabecillas y antiguos lugartenientes de los Arellano Félix.
Cúmulo de acusaciones
El acuerdo entre Arellano y las autoridades estadunidenses evitará la celebración de un juicio contra el detenido, quien en una primera vista celebrada en mayo se había declarado no culpable de los delitos.
Como parte del arreglo, Benjamín Arellano Félix reconoció haber encabezado una organización que distribuyó cientos de toneladas de cocaína y mariguana en Estados Unidos y que se hizo de cientos de millones de dólares en ganancias que fueron enviadas de vuelta a México, a veces en automóviles repletos de billetes.
Encabezó el otrora poderoso cártel de Tijuana, en esa ciudad fronteriza con San Diego, desde finales de la década de los 80. Se le extraditó de México en abril de 2011 para enfrentar los cargos de lavado de dinero y asociación ilícita que se habían interpuesto en Estados Unidos desde 2003.
Se trata de uno de los principales cabecillas del crimen organizado que haya enfrentado un proceso en Estados Unidos.
El capo fue capturado en 2002 en México, donde fue sentenciado en 2007 a purgar 22 años de cárcel por cargos de narcotráfico y delincuencia organizada.
Según la acusación formal en Estados Unidos contra Arellano Félix, fue el principal organizador y jefe máximo del cártel de los hermanos Arellano Félix desde 1986.
También afirma que el cártel de Tijuana torturó y asesinó a rivales en Estados Unidos y México mientras movilizaba toneladas de mariguana mexicana y cocaína colombiana.
Esa organización delictiva, de la que se sabe disolvía los cadáveres de sus enemigos en tinas con sosa y agua, comenzó a perder poder a lo largo de la frontera de California con México tras la captura de Benjamín Arellano Félix en 2002.
Un mes antes, su hermano Ramón, conocido como el principal jefe ejecutor del cártel, había muerto en un enfrentamiento a disparos con las autoridades mexicanas.
Bajo la mira de EU
Entre 2002 y 2011, Benjamín Arellano Félix estuvo confinado en solitario en una prisión mexicana. El año pasado fue extraditado a Estados Unidos.
El liderazgo del cártel de Tijuana empezó a desmoronarse en 2002 cuando en un tiroteo en Sinaloa murió Ramón Arellano Félix, quien se encargaba de mantener la disciplina interna de la organización y de las ejecuciones de adversarios.
En 2006, el Servicio de Guardacostas de Estados Unidos capturó en una embarcación pesquera frente a las costas mexicanas a Francisco Javier Arellano Félix, quien había asumido la conducción de la organización tras la muerte de Ramón y el arresto de Benjamín.
Eduardo Arellano Félix, el último de los hermanos que quedaba en libertad fue capturado en octubre de 2008 tras un tiroteo con la policía en Tijuana.
Benjamín Arellano es el segundo alto integrante del cártel de Tijuana que enfrenta una condena reducida por un acuerdo alcanzado con el Departamento de Justicia de EU.
El ex cerebro financiero de la misma organización, Jesús El Chuy Labra, recibió una condena de 40 años, tras un acuerdo alcanzado con los procuradores.