NOTICIA-ESTATAL/ALTAR AL DÍA


HERMOSILLO.- Allan Gustavo Rodriguez Flores es el único mexicano contado entre los más de 140 heridos por los bombazos en el Maratón de Boston; por encontrarse a unos metros del estallido resultó con la nariz rota y vivió 7 minutos de angustia cuando entre el caos perdió a su hijo y a la madre de éste.
Nacido en esta capital de Sonora, el empresario del ramo gastronómico de 36 años de edad lleva trece (años) viviendo en Boston, donde tiene dos restaurantes: El Centro y la Catrina (éste último a punto de ser inaugurado).
Según narró, por una serie de contratiempos no llegó al encuentro con su pequeño hijo de 2 años de edad y la progenitora de éste, con quienes supuestamente se encontraría muy cerca del lugar de la primera explosión: "Mi hijo estaba con su mamá y los vería muy cerca del sitio donde estalló la primera bomba, pero como yo no llegué puntual se movieron; salí corriendo buscándolos, fueron segundos de diferencia entre una explosión y la otra".
Luego de los bombazos las autoridades estadunidenses restringieron la señal de telefonía celular para evitar que se pudieran detonar explosivos a distancia desde teléfonos móviles, medida que dificultó el encuentro de Allan Gustavo con sus seres queridos.
Desesperado en la búsqueda, se sumergió en la estampida de gente que corría despavorida del lugar del siniestro, Rodríguez Flores cayó por la fuerza de la segunda explosión y se lastimó la nariz, sin embargo, continuó hasta que después de los que describió como los 7 minutos más angustiantes en su vida encontró al niño y su madre, sanos y salvos, quienes resultaron ilesos a pesar que estuvieron a escasos 30 metros de uno de los estallidos.
"Fue horrible lo que viví, indescriptible , pero ya salí del hospital y sólo quedó en el susto; con otra oportunidad en la vida y mucho Allan para rato", afirmó optimista el restaurantero, quien en 2012 fue reconocido con el premio 'Best of Boston'